Subir las
escaleras lentamente. Los pies hinchados arrastran mi humanidad esperanzada. La
rutina de lavarse los dientes, sin mirarse al espejo… ¿o sí? Es la única vez
que una panza dignifica. ¡Nueve lunas esperándote, hijo!
Las sábanas
envuelven mis sueños. Adivino tu carita, tus manos, tu tibieza. ¿Tibieza? ¿Es
eso que corre entre mis piernas? ¡Aguas calientes! ¡Ya quieres llegar a mis
brazos!
El vientre
se contrae y los dolores comienzan. Corridas, idas y venidas. ¡Hay un padre
allí! Que se confunde, apura y también te espera.
Luces
blancas, camas, manos que se afanan. Pesadilla de dolores, miedos, desgarros. Entregar
el cuerpo a la vida. ¡Fuerza! ¡Puje! Aferrar los barrotes y traer el tesoro que
no quiere abandonar mi carne.
Luces
blancas, rojas, azules. Y un maullido que te anuncia.
¡Es una
nena! Hija de mis entrañas. Hacedora de vida. Te paso la posta para otra noche
atávica.
maría teresa nannini
(publicado en la Antología Cielos por la Biblioteca Dr.Arturo Torres .Córdoba.Año 2014)
Muy lindo Tere! Seguí escribiendo..
ResponderEliminarEra unknown, pero digo lo mismo seguí escribiendo!!!
ResponderEliminar¡Gracias , la banda firme !
ResponderEliminarHermoiso! Feliz día de la Madre! TQM!
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