…y se supo ,vecina! ¡Se lo conquistó nomás al doctor! Ya lo
decía yo.
-¿Decías qué?
-Que esa se lo iba a levantar. Venía siempre al consultorio.
Me acuerdo la primera vez , yo estaba limpiando unos gómitos en el piso.
-¡Vómitos!
Bueno eso, vvvómitos, y se metió, apurada para consultar.
Traía una minifalda infartante. Yo no había terminado de limpiar el piso, así
que estaba medio agachada, cuando miré para arriba, subía y subía y las piernas
no se terminaban nunca.
Después vino otras veces .El doctor me decía,-“Haga pasar al
próximo” y yo: -¡Qué pase Aguirre Caaarla.!Y ella ,pasaba, dejaba estela, medio
baratón el perfume pero debe haber tenido de todo, jazmines con almizcle,
rosas con azafrán, hasta a mí se me erizaba
el brazo cuando pasaba.
El pobre doctor, se aflojaba el nudo de la corbata y se
apuraba con la ficha. Yo creo que todas las veces le preguntaba la edad. ¡De
los nervios!
-¡Pasa de todo en esta clínica!
Una tarde me llama urgente el doc, entro y me la veo a la
Aguirre en la camilla, estaba blanco teta.
-¡Pronto, me dicen, traé una coca dulce y algún caramelo!
-Parece que tenía la diabete por el suelo.
-¡Diabetes!
-Eso. El caso es que con esta historia venía todos los días.
Qué se le bajaba el azúcar, al doc se le subía y qué sé yo…Ya me lo veía venir.Ayer a la tarde entro, reculando con la bandeja de las
inyecciones y me la veo a la Aguirre boca abajo, al doc que con una mano le cacheteaba
una nalga y con la otra le agarraba un par de hue…como para hacer un omelé.
-¡Vení, no te desmayés!
- ¿Trava?
-Siii ¡Trabá la puerta! ¡Qué ahora viene lo mejor!
- ¡Pasa de todo en esta clínica!