Colgada en un balcón
Espío por la ventana.
Los celos me envuelven
Sus brazos me alejan
Sus caricias son de otra.
No le importan ni mis cabellos de plata
Ni mis aromas de
noches,
Ni mis promesas de eternidad.
Ella, lo apresó entre
sus encantos
Lujuria y arrebatos, furias carnales.
MI reino de peltre es frío y paciente
Te espero por siempre,
Mis tules se agitan para envolver
Tu simiente.
Te espero, no tardes, Helios.
¡Serás mi muerte!
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